15 cosas que no sabías sobre “Todas las malditas decisiones”

  1. Cada vez que veo en mi mente a Rebeka, recreo la imagen de Brooke Davis (One tree hill) en su época más golfa, desnuda en el asiento trasero del coche de Lucas. No sé muy bien por qué. Tampoco sé cuál es el motivo por el que decidí que fuera de Bilbao, aunque sí que es verdad que cuando empecé a escribir sobre ella vivía en Barcelona, pero lo descarté en seguida, hubiera tenido que documentarme y Bilbao está al alcance de mi mano.
  2. Gary Domhnall Connolly Mide 1’88 y pesa 90kg, nació el 5 de septiembre de 1983 en Belfast, Irlanda del Norte. Cuando perfilo a los personajes suele ser a fondo, hasta el más pequeño detalle. Al principio tomé como referencia a un cantante, pero con el paso de los capítulos se ha ido moldeando y mezclando con otras ideas. He llegado a soñar con él en más de una ocasión. Por desgracia, estaba vestido. Lo conozco como si fuera una persona real: sé lo que piensa, sé cómo se siente, cómo es su familia, cómo fue su pasado… Tantas cosas que es imposible llegar a plasmarlas en una novela. Por ejemplo: su madre, Erin Marie MacDonald, es escocesa, aunque se crió en Belfast. Su padre, Domhnall James Connolly, es norirlandés, nació en Derry. Fiona Deirdre Connolly (cogí su nombre de la serie Shameless, soy una gran fan), nació en Belfast y es profesora de secundaria. Me encantan los nombres compuestos, de hecho pierdo muchísimo tiempo buscando el nombre perfecto que encaje con la procedencia y refleje bien la época.
  3. Solo conozco una persona a la que Gary le haya caído mal desde el primer capítulo. Es un tío. Y es inglés. Good job, Ben. Rebeka suele generar cierto malestar entre algunas lectoras, pero creo que la mayoría, aunque la quieran matar, acaban empatizando con ella.
  4. Siento cierta atracción hacia los personajes irlandeses, me gusta explorar su cultura y conocerlos mejor. De hecho, por culpa de la novela, acabé visitando la isla de Irlanda, hice una ruta desde Dublín hasta Derry. Me hubiera quedado a vivir allí encantada, además, comparando con Euskadi, tampoco llueve tanto. La segunda novela, ojo que viene un mini-spoiler, estará ambientada en Belfast, al menos una parte.
  5. Los carácteres de los personajes y su manera de actuar los defino con mi correctora y amiga, de manera que estemos sincronizadas y tengamos las mismas imágenes en la cabeza. En el caso de algunas escenas concretas, sobre todo las masculinas, cuento con dos consejeros, uno es experto en hacerse teorías raras y es un tío muy romántico, y el otro, en cambio, es un poco turbio y políticamente muy incorrecto. Así consigo que el carácter masculino tenga las dos vertientes. Gary parece un personaje complejo a primera vista, pero no lo es, la mayoría de lo que guarda dentro, lo acaba sacando (a veces de manera estrepitosa). En cambio, Rebeka es mucho menos transparente y más compleja. Muchas veces actúa de una manera, pero esconde sus motivos.
  6. Ana, la gran amiga que todas deberíamos tener… Creo que es mi manera de hacerme un cameo por la novela y tirarle de los pelos a Rebeka. Al principio era un personaje que aparecía poco, pero según fue avanzando la historia, cada vez me resultaba más evidente que necesitaba un contrapunto fuerte, alguien con incontinencia verbal… Es posible que acabe teniendo que contar su historia. ¿No?
  7.  Alex, el personaje más odiado de la novela, adquirió demasiada presencia en la primera versión del manuscrito. Hice búsquedas de cuántas veces aparecía el nombre de Alex y casi igualaba a Gary. Nos lo cargamos literariamente hablando. También tuve que cambiarle el nombre porque a una lectora no le hacía gracia que se llamara como su marido.
  8. Cada vez que me meto en un personaje utilizo una canción en concreto. Es la única manera de conectar, como dice mi compañera Silvia Sancho, es mi trampolín. Excepto con Ana, ella me sale del alma. Escuché la vergonzosa cantidad de 696 veces (según me chiva itunes) “Run” de Snow Patrol, otras tantas “Beautiful with you” de Halestorm y “Creep” de Radiohead. Sigo sin odiarlas.
  9. Me gusta estirar los hilos de una novela a otra. A veces hasta yo misma me alucino con las sorpresas que me encuentro. Como por ejemplo los gallos que nadan en los estanques, que abrió la primera novela y cerrará la segunda. Le tengo mucho cariño a esa cagada de Rebeka, aunque en un principio ni siquiera me di cuenta del chiste, no me paré a pensar en el significado de Cock hasta que me lo comentó Excentrya.
  10. Mi escena preferida es sin duda la que compone el capítulo 13: Novecientos cincuenta y nueve, me encanta toda la conversación que mantienen en la cama. Gary hablando sobre que la libertad sexual empieza por abandonar la opresión de los calcetines…
    —Hablando de calcetines… ¿sabes que los llevas desparejados?
    —Claro, los emparejo según salen de la secadora. ¿Quién soy yo para obligarlos a aparearse? Creo que la libertad sexual empieza por abandonar la opresión de los calcetines —afirmó solemnemente—. No como tú.
  11. Lo de correrse en alemán (el famoso “ich komme” de Rebeka) es algo verídico que me pasó en Alemania y un preámbulo a lo que vendrá en la segunda parte (¡tachán, tachán!). Y todo sucedió por culpa de una cafetera. Después me enteré del famoso orgasmo de Hedy Lamarr y así empezó el juego.
  12. Londres. ¿Por qué lo elegí? Porque es la ciudad de UK que más fácil visitamos, así que cuadraba con una despedida y con la posibilidad de que un rockero viva allí. Además, es preciosa, ¿qué más se puede pedir?
  13. Al principio la novela se iba a titular “Todas las malas decisiones que nunca cambiaríamos”. Toma. Decir que es largo es quedarse corto. Le dimos muchísimas vueltas hasta que Carlos, mi editor, dio con la palabra “malditas” y lo acortamos. Hubo un momento en el que pensamos en titularla “La última chica del último pub”, pero nos complicaba mucho el título de la segunda parte.
  14. ELW1 nació siendo un relato corto que se acabó convirtiendo en el esquema de una trilogía. En ningún momento se forzó una segunda parte, al revés, intentamos condensar la historia para que se quedara en dos novelas. El primer manuscrito lo he reescrito varias veces por diversos motivos, lo que nunca ha cambiado es el final.
  15. Hay varios guiños a novelas que me gustaría desarrollar en el futuro: Joy y su banda; Chris, Lucy y su tierna historia de amor; Keith, el escocés loco, y Amy, la chica misteriosa…

Esto es todo lo que se me había quedado en el tintero. Ahora solo me queda saber qué opináis vosotr@s: ¿Cuál es vuestro personaje favorito? ¿Qué más os gustaría saber? ¿Hay ganas para que llegue abril?

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